ZENITH

— Desde 1865 —

La creación de Zenith surge de una idea revolucionaria. En 1865, Georges Favre-Jacot tiene 22 años y su maestría en el arte de la relojería es tan extraordinaria que antes de alcanzar la mayoría de edad ya es capaz de formar a sus aprendices. Ese año, en la localidad suiza de Le Locle, Georges Favre-Jacot decide reunir bajo un mismo techo a todos los artesanos que intervienen en la realización de un reloj, desde el diseño hasta la fabricación, inventando de esa forma el concepto mismo de manufactura, al que une para siempre su nombre. Por su tradición industrial y por ser la cuna de la relojería suiza, Le Locle está declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO. Hoy, toda la riqueza de la marca, su experiencia y sus artesanos permanecen en esta localidad que nunca han abandonado, guiados por la intuición visionaria de su fundador, cuya audacia, autenticidad y placer han traspasado las generaciones a lo largo de los últimos 150 años. El nombre Zenith, que aparece por primera vez en 1897 en el movimiento de algunos modelos de relojes de bolsillo, se convierte en definitivo en el año 1911. El término hace referencia al punto más alto del cielo, y es exactamente este nivel de excelencia el que persiguen desde los inicios los artesanos relojeros. Influido por los métodos americanos, Georges Favre-Jacot no cesa de ampliar la infraestructura de sus instalaciones, comprando o desarrollando nuevas máquinas y técnicas de fabricación con objeto de mejorar constantemente la calidad y la precisión de sus relojes. Fruto de este empeño, se desarrollan los conceptos de intercambiabilidad de las piezas y automatización de la fabricación, que se suman al esmero del trabajo artesanal aplicado en la creación y el acabado de cada reloj. Todavía hoy las instalaciones de la Manufactura siguen en proceso permanente de renovación. Este espíritu pionero transmitido por el fundador ha situado a la marca entre las tres principales manufacturas relojeras con proyección internacional desde comienzos del siglo XX. Desde 1865, las más de 300 patentes registradas por Zenith jalonan con sus descubrimientos la gran evolución que ha experimentado la medición del tiempo, desde los instrumentos marinos a los relojes de pulsera, pasando por los relojes de bolsillo, claro está. Más de 600 variaciones de movimientos enriquecen sus archivos y dan fe de su saber hacer. Más que en cualquier otra especialidad, Zenith ha sabido destacar en el ámbito de la cronometría, en el que ha obtenido 2.333 premios. Esta insaciable voluntad de excelencia en materia de precisión unida a su tradición de innovación, han hecho de El Primero el cronógrafo más legendario de todos los tiempos. El Primero es hoy el protagonista de una colección completa que lleva su nombre. Un hermoso reconocimiento a casi un siglo y medio de destreza relojera bajo la égida de la marca de la estrella.